domingo, 9 de junio de 2019

Mapa y perfil de la ruta “Subida al Mentiras nocturna: GR66.1 y Molata del Imperio, hasta Vado de Tus”.-


Actividad prevista para el sábado, 15 de Junio de 2.019.-
En varias ocasiones nos hemos propuesto realizar una ruta nocturna. Hay muchos clubes y asociaciones que las realizan aprovechando el buen tiempo de finales de la primavera y el verano, y, sobre todo, para esquivar el calor en esos días y que no se renuncie a las actividades montañeras en estas latitudes, buscando las horas más frescas. Y, por supuesto, para disfrutar de un cielo lleno de estrellas y experimentar la aventura de caminar bajo la luz de la luna.
Después de algunas vueltas, creemos un buen plan subir al Mentiras (1896 m), la cumbre del Calar de la Sima, pasar la noche, y descender al amanecer. El itinerario que creemos más conveniente es subir por el GR66.1 y descender cresteando por la Molata del Imperio, en un recorrido circular.
Planteamos la partida, pues, desde las instalaciones del camping de Vado de Tus, donde continuamos la carretera hacia la aldea del Vado de Tus. Tomando la izquierda en la bifurcación, cruzaremos el puente sobre el río, y comenzamos la ascensión, pasando la aldea de la Moheda, por la carretera de asfalto y hormigón y, al final, pista de tierra.
En las últimas construcciones, la dejamos para tomar, por la derecha, un sendero que seguirá subiendo con exigencia hasta el paraje de Los Palancares, donde encontramos otra pista forestal y la Peña de la Cabeza, un curioso farallón calizo.
Al poco, salimos de la pista por la derecha para llegar a la carretera A-65, donde encontramos la fuente del prado salvador. Esta carretera conduce a Los Prados, y nosotros llegaremos hasta allí, siguiendo un sendero por el barranco del arroyo de Los Lomeros. Continuamos por el asfalto hasta Los Prados. Allí, un sendero primero, en dirección sur, y la pista que viene desde Arguellite después, nos llevan hasta el cortijo del Rincón Cavero, donde llegamos por alguna senda que ataja la pista. La continuamos por la derecha, cruzando el arroyo del Plañalejo.
Una suave cuesta abajo y un giro a la derecha, llegan a una bifurcación en la descarnada pista que traemos. Tomamos la derecha, ascendiendo por un “jorro” de saca de madera que, en dirección oeste, nos lleva hasta el arroyo Palomera. Lo que era más o menos camino, es ya senda que asciende con gran pendiente, entre rocas calizas. Al final de la dura y escarpada subida, encontramos los tornajos al pie de la Peña Palomera, que nos ha escoltado toda la subida, y donde cambiamos de rumbo, hacia el norte.
Seguimos remontando el arroyo por la inverosímil senda, hasta el borde de los Poyos de Cañizares, y enfilamos el último tramo de subida hasta la cuerda, por un paraje típico de calares y firme lapiaz. Para ello, dejamos las marcas de GR, que continuará por la izquierda y que retomaremos después. Una vez en la cuerda, para alcanzar la cumbre, caminamos por la sendilla que se marca próxima a las crestas. Ya en la cima, constatamos que el esfuerzo bien ha merecido la pena.
Para el descenso, continuaremos al Noreste, por la cresta del Calar de la Sima. No hay sendas, solo alguna trocha del paso de ganado y animales. Abundan los tramos con piedra suelta y el lapiaz. Pero no hay ni vértigo ni dificultad técnica y, además, vamos cuesta abajo, con lo que podemos concentrar los esfuerzos en fijarnos dónde y cómo ponemos los pies para evitar torceduras o algún resbalón, de los que nadie está libre. La receta para eludirlos: Prudencia y sin prisas. Merece la pena recorrer esta cresta. Las formaciones calizas y las vistas tienen difícil parangón.
Al llegar a la Molata, se abre un espolón al norte. Tomaremos su falda Este, pedregosa al principio y con moderada pendiente, para ir suavizándose al entrar en zona con arbolado y bosque, y terminando en un descarnado surco abierto por la erosión del arrastre de agua. En este tramo de bajada tampoco hay un sendero especialmente marcado.
Al final habremos vuelto a a la carretera A-65, a la fuente del prado salvador. Continuamos camino hasta el camping del Vado de Tus, por el mismo camino por el que subimos.
La actividad tendrá dos partes. La primera, la subida al Mentiras, en el que prevemos un recorrido de unos 17 km y unos 1400m de ascensión acumulada, que catalogamos como de nivel III+, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         Rutas de larga duración, entre 6 y 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.
La segunda, la bajada por la Molata del Imperio, que catalogaremos también como de nivel III, aunque suponga unos 11 km y unos 300 m de desnivel acumulado, pero hay que tener en cuenta que pasaremos la noche a la intemperie.




domingo, 2 de junio de 2019

Mapa y perfil de la ruta “De la Cascada de la Fuente de la Pileta a Villaverde, por la Sarga – Padrón”.-


Actividad prevista para el sábado, 8 de Junio de 2.019.-
Con la escusa de subir a la Sarga – Padrón, vamos a visitar dos lugares preciosos de nuestra sierra: La poco conocida Fuente de la Pileta, que recoge el agua que cae del arroyo de la cara norte de la Sarga, y que forma una bonita y escondida cascada, y los muy conocidos Picarazos o Frailes, en la cara sur, ya de camino a Villaverde de Guadalimar.
Comienza la ruta en el puerto de las Crucetas, a 1.300 m, en la carretera CM-412, entre las localidades de Reolid y Riópar. Al Oeste, encontramos un área de recreo junto al arroyo de las Fábricas. Saliendo de ésta en esa dirección, encontramos un sendero que progresa junto al arroyo, a través del bosque de pinos y carrascas, y que poco a poco nos va subiendo a la cara norte de la Sarga – Padrón. La senda se desdibuja en algunos momentos y se hace bastante escarpada en otros, pero a pesar de estas dificultades, se puede remontar. Al cabo de un kilómetro, cuando el barranco empieza a cerrase un poco más, dejamos el arroyo por la derecha, para salvar el primer espolón de la cara norte y alcanzar la cota de 1500m, con una subida corta, de unos 300m pero intensa de esfuerzo. Continuamos en dirección Oeste, flanqueados a la izquierda, por las paredes del macizo, por las umbrías del Padrón. A los 2 km de haber empezado, nos separamos de la pared, para buscar la fuente de la Pileta, descendiendo, de nuevo hasta la cota 1300m, y completando el tercer kilómetro de la ruta. Hasta aquí se puede llegar desde Bienservida, por carreteras, pistas y caminos, en un bonito recorrido.
Nos vamos a la cascada, remontando el arroyo por un senderillo marcado, tras unos 500 m y 100 de desnivel, llegamos a la cascada. En días de nieves y lluvias, suele ser una graciosa cola de caballo que se desploma casi unos 50m.
Siguiendo el sendero, nos llevará hacia el oeste, subiendo con menos desnivel. Al cabo de unos 300m, aparece un desvío, subiendo, a mano izquierda, que nos conduce a un solitario tejo, digno de contemplarse. Volvemos al sendero, para continuar hacia el oeste. Salvando un espolón, cambiamos de barranco y de arroyo, y remontando su cauce, con algún esfuerzo por la pendiente, en la cota 1580m, cambiamos de dirección, para circular hacia el Este, ya con poca pendiente, hasta la cabecera del arroyo de la fuente de la Pileta. Al cabo de unos 5 kilómetros y medio de ruta, estaremos sobre la cascada y habremos ascendido unos 600m.
La senda nos conduce a la pista que traza una amplia zeta para remontar un collado que nos deja en las faldas de la Sarga. Al llegar al arroyo del Cuervo, afrontamos la subida a la cima sin un sendero claro, por terreno pedregoso y lapiaz calizo, que exige prudencia y esfuerzo, en un tramo en total de un kilómetro y unos 200m de desnivel, hasta los 1.760m de la cima. Habremos completado unos 7 kilómetros y medio de ruta y unos 800m de desnivel acumulado.
La subida al Padrón consiste en bajar al collado que separa las dos alturas del macizo y subir de nuevo a la segunda cima. Será un recorrido de ida y vuelta, por un sendero con bastante piedra, trazado sobre el lapiaz, de unos dos kilómetros y unos 200 m de ascensión acumulada más.
Comenzamos el descenso hacia Villaverde, por el espolón Sur, buscando el cerro de la Juanfría (1.485m). Antes de llegar a él, en el collado, a un kilómetro y medio, más o menos de descenso, nos desviamos al Este, a la izquierda, al encuentro del barranco del arroyo de la Sarga. Hasta este punto, la senda es bastante pedregosa y no del todo clara en algunos tramos. Estaremos en cota 1400 m.
Aparece una pista y, un poco más allá, al Este, unos farallones redondeados de granito, como bolos. Son los Picarazos o Frailecillos. Merece la pena un pequeño recorrido por la zona, donde encontramos grietas y formaciones pétreas espectaculares, vistas de gran belleza y hasta otro gran Tejo, junto a la pista que asciende por el arroyo, precisamente, del Tejo.
Continuamos la bajada en dirección Suroeste, a través de un prado, donde se dibuja una senda, que, definitivamente en dirección Sur, nos va a llevar hasta el cementerio de Villaverde. La senda no es difícil de andar, aunque hay algún trozo con algo de pendiente y piedra suelta.
Desde el cementerio, llegamos al pueblo por el carril asfaltado. Habremos recorrido en total unos 19 km, con unos 1000 m de ascensión acumulada.
La actividad la catalogamos como de nivel III, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         Rutas de larga duración, entre 6 y 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.




viernes, 17 de mayo de 2019

Mapa y perfil de la ruta “Cazorla: A los Órganos por el cinto de Poyo Cerezo”.-


Actividad prevista para el sábado, 25 de Mayo de 2.019.-
Situado en el noreste de la provincia de Jaén, el Parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, con una extensión de 214.336 ha, es el mayor espacio protegido de España y el segundo de Europa. En 1960 fue declarado Coto Nacional de Caza. Desde 1983 es Reserva de la Biosfera, por declaración de la UNESCO. Es parque natural desde 1986 y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) desde 1987.
Es una vasta extensión muy despoblada, donde podemos encontrar espacios naturales en estado puro, senderos de herradura y caminos viejos, que hablan de tradiciones de antaño, de aislamiento y vida austera y difícil, en cortijos donde la gente nacía, vivía y moría, sin conocer más allá que las montañas que rodeaban su casa, y, como declaró un compañero con sentencia clarividente: “Un lugar donde todavía es posible perderse”.
Las montañas de Cazorla son tan bellas como duras: Fuertes pendientes y clima extremo, resultan combinación difícil que pone a prueba a quien se propone alcanzar sus cimas o transitar por sus viejos caminos olvidados. Pero encontrar los pasos de los caminos antiguos, llena de satisfacción al que disfruta caminando por la montaña. Allí, el monte nos envuelve, nos hace sentir vulnerables y cuando nos deja regresar, somos distintos, por lo que hemos podido ver y oír, por lo que hemos sentido y por que lo hemos vivido.
Este año nos proponemos recorrer, en el parque de Cazorla, una ruta nueva: Vamos a llegar al Salto de los Órganos por la margen izquierda del valle del Borosa.
Por la margen derecha, ya hemos llegado muchas veces recorriendo la mítica ruta de los cintos del Banderillas, la del Cinto de la Higuera, el Tranco del Perro, el collado de Roblehondo y unos cuantos cortijos perdidos.
Por la margen izquierda no hemos caminado nunca, pero nos vamos a descubrirla, porque es tan apasionante y bonita como la otra, y, desde luego, más salvaje, perdida y olvidada.
Buena parte del recorrido se realizará por pistas y caminos en buen estado, aunque en otros, los caminos se encuentran ocupados por vegetación y afectados por derrumbes. En un tramo, el camino es impracticable, por lo que es necesario progresar campo a través y afrontar subidas y bajadas con fuerte pendiente, aunque cortas y sin dificultad técnica. En otros tramos, el recorrido se realiza por sendas, algunas de ellas ocupadas por vegetación o con lapiaz, el firme característico calizo. No hay tramos aéreos ni de dificultades técnicas. La buena forma física es indispensable, por la longitud del recorrido y por el desnivel acumulado que supone.
Partimos del aparcamiento junto a la piscifactoría próxima al jardín botánico y museo de la Torre del Vinagre, situada en el pk. 49 de la carretera A-319.
Tomamos la pista del Borosa, en dirección al salto de los órganos, remontando el río. A unos 2,3 km, encontramos el puente de los Caracolillos, y la bifurcación a la casa forestal de Roblehondo, a la derecha, que tomamos.
La pendiente se incrementa, pero se progresa fácil por las buenas condiciones del firme. Después de algunas curvas, enfilamos el imponente Castellón de Guadahornillos o del Moro. A los 5 km y poco, cruza el viejo camino de la Horadada, que bordea la falda norte del Castellón. Lo tomamos, a la izquierda. Al principio, no está en mal estado, pero se nota mucho menos transitado. Conforme andamos, podemos observar como la vegetación y algún derrumbe, lo va cubriendo.
A los 7 km, cruzamos el arroyo de la Fuente. El camino evidencia el deterioro. Alguna senda parte de él subiendo, que ignoramos, para continuar por la izquierda, sin dejarlo. Y al tomar, definitivamente dirección Sur, a la izquierda, podemos contemplar las paredes pétreas del barranco de la Horadada, donde encontramos la Piedra del Agujero, a la que debe su nombre. La veremos, en un cambio de rasante, a unos 8 km. Cruzamos el arroyo del barranco y nos desviamos un poco para contemplar el curioso y singular agujero, capricho de la erosión.
Continuamos hacia el Sur con un camino, ya definitivamente en estado de abandono, hasta encontrar el cruce con otro camino, el que conduce a la Huelga del Nidillo. Hemos recorrido algo más de 9 km.
Este camino está en las mismas condiciones que el anterior, abandonado. Nadie diría que se trata de un camino, con el nombre de tal. Pendiente, la vegetación lo ocupa, y llega a desaparecer al llegar a un espolón que se alza ante nosotros, al Este. No queda más remedio que improvisar campo a través para remontar unos cuantos metros para salvar el espolón, sorteando vegetación y escalones de roca. No tiene gran dificultad, pero supone esfuerzo. Y en la bajada, sobre todo, multiplicar concentración y prudencia, por la pendiente. En el espolón, las vistas son espectaculares. Merece la pena el paso. Hemos recorrido unos 10 km.
Y, al poco de la bajada, retomamos el desdibujado camino. Es casi un sendero sobre una vieja plataforma ocupada por la vegetación que nos obliga a buscar el mejor paso. Seguimos unos 700 m y el viejo camino, súbitamente, empieza un fuerte descenso, aprovechando otro espolón más suave. En el descenso encontramos magnífico arbolado del que destaca una gran encina, que parece hablar de tiempos olvidados. El camino, a pesar de su deterioro, se anda fácil y se progresa sin dificultad. Es fácil reconocer su plataforma.
500 m de zig-zag cuesta abajo y retomamos dirección Este, en curva de nivel sobre los 1100 m, para alcanzar el arroyo del Tejo.
El barranco del arroyo está a algo menos de 12 km. Es zona oscura, de bosque salvaje, sobrecogedora y donde es fácil encontrar fauna. Ahí es donde empezamos a darnos cuenta de que la Naturaleza es la reina y nosotros somos poca cosa a su lado. Son evidentes los síntomas de riada. El camino a desaparecido, ocupado por un cauce con grandes piedras. Por la izquierda, hay continuidad, pero baja hasta la fuente del Nidillo, junto a la pista del Borosa. Adelante, en dirección Este, el camino no existe, probablemente destruido por avenidas de agua. Pero a la derecha, remontando el pedregoso cauce, volvemos a encontrar los que podría ser, en otro tiempo, camino transitable, ahora reducido a estrecha senda mantenida por ungulados, jabalíes y zorros.
Se progresa, con dificultades por la pendiente, por lo estrecho y poco evidente de la senda, pero se progresa por lo que la intuición nos hace ver como antiguo camino. Es algo más de un km de subida remontando el arroyo, donde encontramos el tejo que le da nombre y gran pino centenario, espectacular.
Habremos recorrido poco más de 13 km, cuando vemos, con claridad, que el camino abandona el cauce del arroyo para desfilar a nuestra izquierda. 800 m de subida por un camino que ya no lo es, con derrumbes, arboles caídos y vegetación que lo ocupa, para salir del barranco. Y poder contemplar nuevas vistas del Banderillas y del valle del Borosa, de belleza indescriptible.
El viejo camino no se resigna a desaparecer. Es evidente que estuvo y hoy, con cada vez menos dificultades, nos permite progresar. Vamos ganando altura, ya fuera del arroyo del Tejo, y la vegetación y los derrumbes, pierden protagonismo.
Primero por la cuerda y luego por ladera, caminamos, por el evidente camino, un kilómetro hasta encontrar, otra vez, el arroyo del Tejo. En el siguiente espolón lo dejamos el camino para progresar por la cuerda. Afrontamos una buena subida, de unos 140 m, hasta el collado de la Peña de la Teja. Progresamos por trochas de animales, sin otra preocupación que dosificar el esfuerzo de la subida. En el collado, habremos recorrido unos 15 km y medio, la mitad del camino previsto. Estamos a unos 1550 m, la altura máxima. Y empezamos el descenso.
En una primera etapa, alcanzamos el camino a la Calarilla, más senda que camino, pero se progresa muy fácilmente. Un kilómetro después, estamos en pleno barranco de la Tabarrera, flanqueado por espolones pétreos y ocupado por el boj. Nos va a dificultar la bajada, pues tendremos que encontrar el mejor paso y, quizá nos cueste algún ensayo y error encontrarlo.
Ya en la margen derecha, ocupamos el cinto de Poyo Cerezo, un hermano de los famosos al pié del Banderillas, pero al otro lado del Boroso, con más pendiente y más estrecho, y con el mismo encanto y belleza. Es un tramo con piedra suelta y pendiente, donde no debemos descuidar la atención.
En el kilómetro 17 y medio de la ruta, parece que nos vamos a desplomar igual que el Borosa en el Salto de los Órganos. Estamos al lado. Hemos pasado las dificultades y afrontamos otro capítulo completamente distinto, pues la senda nos da la opción de, o bien bajar vertiginosamente a la presa de Valdeazores, o bien, por un camino más ancho, hasta el embalse. Esta última opción supone alargar la ruta unos 800 m.
En la presa, el camino se hace mucho más sencillo. Es un camino que recorren muchas personas visitantes del parque natural.
Para regresar, de nuevo a la Torre del Vinagre, no hay que dejar el camino. Primero, sendero, atravesando los túneles de la toma de agua de la central hidroeléctrica del Borosa. Conviene llevar alguna luz y cuidado con la cabeza. La bajada desde los túneles al cauce del Boroso es un pedregal donde hay que llevar mucha atención. Ya en el río, lo primero que encontramos es el magnífico Salto de Los Órganos y toda la sucesión de cascadas que nos acompañará hasta la central hidroeléctrica. El camino, muy pisado, tiene sus dificultades: Rocas, derrumbes, piedra suelta, pendiente. Pero es recorrido por decenas de personas cada semana, de toda condición física y experiencia senderista. Al llegar al Salto de los Órganos, llevaremos unos 19 km de ruta. Nos quedan 11 de camino y pista.
Al llegar a la central eléctrica, un kilómetro más adelante, el camino, con más o menos dificultades, se convierte en pista.
Cuatro km más adelante, habremos pasado por el puente de la Piedra, la Huelga del Nidillo, y nos encontramos con el desvío a la Cerrada de Elías. Lo tomamos para recorrerla. Algo más de un kilómetro de sendero, pasarelas y puentes, en un recorrido espectacularmente bonito.
Un kilómetro y pico más, y habremos vuelto al puente de los Caracolillos, y al tramo de pista que ya recorrimos al principio de ruta. Una media hora más y habremos completado el recorrido.
Habremos recorrido más de 30 km, con más de 1100 m de ascensión acumulada: Toda una prueba física y mental de resistencia, por caminos de todo tipo, que la harán inolvidable, pero no por el esfuerzo, sino por su belleza.
La actividad la catalogamos como de nivel III+, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         Rutas de larga duración, entre 6 y 8 h. En este caso, más de 10h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.




domingo, 5 de mayo de 2019

Mapa y perfil de la ruta “Sierra Espuña”.-


Actividad prevista para el sábado, 11 de Mayo de 2.019.-
El Parque Regional de Sierra Espuña se sitúa en el extremo oriental de la Cordillera Bética, entre los valles del río Guadalentín y el río Pliego, dentro de la Cuenca del Segura.
A finales del siglo XIX toda la sierra se encontraba en un estado ecológico lamentable, con la pérdida casi total de toda su cubierta vegetal y presentando graves procesos de desertificación, En 1889 el ingeniero forestal Ricardo Codorniú acometió la ingente tarea de reforestar toda la sierra. Esta tarea se convirtió en un modelo para su época.
En el año 1931 fue declarada sitio natural de interés nacional, y en el año 1992 fue protegida como Parque Regional. También está catalogada como zona de especial protección para las aves (ZEPA) y lugar de importancia comunitaria (LIC).
En la actualidad, 17.804 hectáreas de Sierra Espuña y 1.875 de los Barrancos de Gebas cuentan con la declaración de Parque Regional y Paisaje Protegido, respectivamente, lo que garantiza la preservación de estos espacios.
El macizo principal presenta una topografía abrupta con numerosos cortados y barrancos y gran variedad de formaciones geológicas. La mayor altura corresponde al Morrón de Espuña o de Totana/Morrón Grande (1.583 m) cuya cima se halla ocupada por instalaciones militares que vetan el acceso al punto más alto.

Desde el Área Recreativa La Perdiz, comenzamos siguiendo el P.R.-MU-57 (Valle de Leiva-Collado Mangueta) que en su tramo inicial coincide con la "Senda del Dinosaurio", un corto sendero cuyo nombre procede de una roca con aspecto similar a la huella de uno de estos reptiles extinguidos. Tras caminar algo más de 500 m., lo abandonamos por la izquierda cogiendo un sendero que asciende por la franja de un cortafuegos, en fuerte ascenso que nos llevara en poco más de 2 km. de 770 a 1100m, con un desnivel medio de alrededor del 30%. Al final del mismo tomamos a la derecha conectando con la Senda del Caracol, un antiguo camino reforzado con muretes laterales de mampostería en seco que, tras perder una decena de metros, comienza a bordear el monte por su vertiente septentrional siguiendo un bonito trazado aéreo, por el que tenemos que extremar la precaución, ya que hay mucha piedra suelta y en algún tramo se estrecha debido a los frecuentes derrumbes, podemos observar magníficas vistas sobre las Paredes de Leiva, uno de los puntos más conocidos del Parque. Su inmensa figura se extiende por más de dos kilómetros a lo largo del barranco que lleva su mismo nombre. Estas paredes se han convertido en el lugar de peregrinaje de los escaladores, con vías de escalada de más de 200 metros de longitud, al fondo, en el valle, podemos ver la pista por la que luego regresaremos, alcanzamos Las Escalerillas (1.163 m), un tramo empinado entre dos crestones calizos que se salva mediante una serie de rampas en zigzag, en las que la piedra suelta es una constante. El camino describe más adelante otro par de curvas y remonta hacia los Llanos de las Tres Carrascas (1.422 m). Un poco antes (1.395) en las inmediaciones del Collado del Piojo (1.403 m), nos desviamos a la izquierda para ascender al Morrón de Alhama o Morrón Chico (1.444 m), donde llegamos tras una ligera y cómoda trepada para encontrarnos con el vértice geodésico.
Volvemos sobre nuestros pasos y de nuevo en los Llanos, cuando el sendero comienza a descender hacia el Collado Blanco (1.228 m), giramos a la izquierda, nos encontramos con un terreno similar a nuestros calares donde seguimos una senda sin definir, pero muy bien marcada con gran cantidad de hitos para coronar la Morra del Majal del Puerco (1.502 m.) un buen mirador sobre el Morrón de Espuña (1.583 m.) y el Pedro López (1.568 m.), el segundo monte más elevado de la sierra. Descendiendo por la vertiente opuesta, por la que hemos ascendido, llegaremos al Collado Mangueta (1.383 m) donde encontramos una pista por la que volveremos al punto de partida.
Desde el collado podemos enlazar con la carretera que conduce a las instalaciones del E.V.A.-13 (Escuadrón de Vigilancia Aérea) que el mando aéreo de combate del ejército del aire mantiene en la cumbre, aunque nosotros para evitarla, buscaremos una senda de herradura en principio invisible pero que una vez tomada podemos ver muy bien definida en algunos tramos, tras cruzar un par de veces la carretera, se llega a la cima, (1.583 m). Al este de la plataforma se sitúa el Torreón de los Exploradores (1.562 m), que suele tomarse como cumbre alternativa. El vértice geodésico se encuentra dentro del recinto militar, junto a la bola de radar.
Regresamos al Collado Mangueta (1.383 m), por el mismo camino, cruzamos un portillo y seguimos por pista hacia Casas de Murcia, donde podemos contemplar los restos de varios Pozos de Nieve los “Pozos de Murcia” (http://www.sierraespunaviva.com/pozos-nieve.asp). Seguimos por senda, atravesando un denso y limpio pinar, progresando después por los Carrascales, barranco de terreno calizo, hasta confluir con la pista forestal de Leiva en el Collado Blanco (1.223 m). Desde aquí podemos ver a nuestra izquierda el “barranco de Malveriche” y las casas del mismo nombre, localizamos una senda que ataja un trecho de pista continuando por ésta hacia el fondo del valle, dejamos a nuestra izquierda el “refugio de Leyva” que se encuentra a pie de pista, vamos encajonados entre la Paredes de Leiva y la cara N. del Morrón Chico, que es por donde hemos iniciado la ruta. Más adelante encontramos un desvío a la derecha y ya por pista franqueada de pinos que enlaza después con la senda del Dinosaurio, tras cruzar un corto puente tibetano “pasarela barranco de Leyva” y ver una antigua mina de agua, nos deja en el punto de partida el “área recreativa La Perdiz”.
El recorrido supone algo más de 20 kilómetros, con unos 1.100 m de ascensión acumulada.
La actividad la catalogamos como de nivel III+, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         rutas de larga duración, entre 6 a 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.





viernes, 19 de abril de 2019

Mapa y perfil de la ruta “PR CV 2, “Cabeço d’Or””.-


Actividad prevista para el sábado, 27 de Abril de 2.019.-
A propuesta de nuestros compañeros Antonio Alfaro y Rafa San José, vamos a recorrer el sendero de pequeño recorrido de la Comunidad Valenciana, PR CV 2, “Cabeço d’Or”, al norte y próximo a la localidad de Busot, en la provincia de Alicante, en la comarca del Campo, al norte, a unos 19 km de la capital, y al oeste, a unos 20 de Villajoyosa.
La sierra del Cabeço d’Or, se encuentra en la comarca de l’Alacantí.Se extiende por los términos municipales de Busot, Aigües, Relleu, la Torre de les Maçanes y Xixona. Tiene una orientación Norte-Sur y una altura máxima de 1.207 metros. Está formada por calizas que, debido a los procesos kársticos de su disolución, da lugar a la formación de cavidades como las “Coves del Canelobre”.
A pesar de lo que literalmente indicaría su nombre, "Cabezón de Oro", o de la antigua mina de oro que existiría en el lugar, el vocablo “Oro” no hace referencia al mineral del oro, sino al agua. De hecho, en época del Al-Ándalus, los árabes mantuvieron el vocablo íbero "Ur" para denominar a esta sierra, que significa "Agua", ya que en su interior fluía agua (Cuevas de Canelobre).
Tras la conquista y repoblación cristiana, se transliteró fonéticamente (y no semánticamente) al valenciano "Or" y al castellano "Oro". Así, "Cabezón de Oro" vendría a significar algo parecido a "Cabezo de Aguas".
Existe una leyenda popular local, probablemente de origen mudéjar, en la que se ridiculiza la inteligencia de los conquistadores cristianos porque creen que hay oro en el lugar, cuando en realidad es agua.
El sendero comienza a unos 3 km de Busot, siguiendo la carretera de Jijona dirección las Cuevas del Canelobre (CV-774). Antes de llegar a ellas por la CV 776, en el Pla de la Gralla, encontramos un aparcamiento donde está el cartel informativo del PR-CV 2.
En este punto comienza el itinerario en dirección Sur por la carretera asfaltada hasta las Cuevas del Canelobre, donde al final de esta explanada de asfalto comienza un sendero que desciende en dirección Sur hasta el Pla del Cabeçó. Desde este punto ascendemos en dirección Norte, siendo un gran zig-zag esta parte del sendero hasta llegar a la Casa de Polzet. La senda se encuentra muy marcada ya que pasan muchos excursionistas a lo largo del año, y la señalítica es bastante buena.
Desde la Casa de Polzet, si queremos subir a la cumbre, lo haremos tomando la senda que sale a la derecha en dirección Noreste, por la umbría del monte. Ésta va cruzando pequeñas pedreras y pasando por debajo de paredes hasta llegar a un pequeño collado en la arista somital. Para llegar a este collado hay que hacer una pequeña trepada muy fácil por un roquedo apodado el "escalón o paso Hillary".
Desde el collado, por la izquierda y siguiendo el corte de aguas primero, y luego un poco por el interior, subiremos pasando cerca de una ruina y una cueva y llegaremos a la cumbre del Cabeçó d’Or, vértice geodésico a 1208 metros de altitud. Desde la cima tenemos una bonita vista del campo de Alicante, de varias montañas alicantinas del norte, e incluso de la isla de Ibiza, más allá del Peñón de Ifach, los días despejados.
Para continuar el itinerario, regresaremos a la Casa de Polzet para seguir por la senda de la derecha según bajamos (dirección Norte). El resto del itinerario es en descenso, la senda atraviesa unas pedreras hasta el Racó de Seva, donde pasa a ser pista forestal, la cual cogeremos en dirección Sur y que nos llevara hasta el aparcamiento del inicio.
Habremos recorrido unos 12 intensos y variados kilómetros, con unos 900 m de ascensión acumulada.
La actividad la catalogamos como de nivel III, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         rutas de larga duración, entre 6 a 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.

https://es.wikipedia.org/wiki/Cabez%C3%B3n_de_Oro
http://www.senderosdealicante.com/apie/senderos/prcv2.html
https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/pr-cv-2-cabeco-dor-5915179




sábado, 9 de marzo de 2019

Mapa y perfil de la ruta “Sierra de Bernia.”.-


Actividad prevista para el sábado, 30 de Marzo de 2.019.-
La Sierra de Bernia se encuentra en Alicante, al Oeste de la localidad de Calpe, en la comarca de la Marina Baja. Se extiende de Este a Oeste entre los municipios de Alcalalí, Jalón, Benisa, Calpe, Altea, Callosa de Ensarriá y Tárbena. Si cima no se eleva muchos metros, 1126m, pero al encontrarse próxima a la costa mediterránea, su relieve destaca imponente. Además, tiene una cresta bastante vertical, de entre 20 y 100 m de altura, que destaca sobre el macizo de la sierra, y le confiere un aire montañero muy atractivo.
Existen varios recorridos con más o menos dificultad, más o menos técnicos y senderos marcados. Entre estos últimos, entre otros, caben destacar el PR CV 7, el PR CV 48 y el PR-CV 436. Vamos a recorrer lo más interesante de la Sierra en la ruta circular que forma parte del PR-CV 7.
Comenzamos en las Casas de Bernia, un grupo de casas y caserío al que se accede desde Benissa (Alicante) o desde Jalón (Alicante), por la carretera de la aldea de Pinos, la tortuosa CV-749. A la altura del pk. 11,500, se toma el desví que nos deja, al poco, en una explanada que sirve de aparcamiento para el aislado restaurante que allí se encuentra. Nos encaminamos, al norte, a la sierra por un camino amplio, asfaltado, que pronto se bifurca. Tomamos la izquierda para realizar la ruta en sentido antihorario, de Este a Oeste. Al cabo de algo más de un kilómetro, llegamos a la fuente de Bernia o fuente de Cabanes. Está arreglada para recibir a mucha gente que viene aquí para llevarse agua. Tomamos una senda que surge a nuestra derecha, por escalones con buen firme, y, siempre en dirección noreste, nos aproximamos a la cresta de la sierra. Hemos empezado a subir desde la fuente y la senda se estrecha y se empina, a ratos con buen firme, pero en otros tramos está casi invadida por la vegetación, de forma que hay que ir fijándose donde se pisa, para evitar resbalones, tropiezos o pasos en falso por el talud ocupado por los matorrales. Conforme nos acercamos a las paredes pétreas de la cresta de la sierra, aparece más piedra suelta y mayores pendientes. Encontraremos algunos pasos con más de un 40% de inclinación y tendremos que salvar alguna gran roca desprendida. En la base de la cresta encontramos un gran abrigo, ocupado por las cabras de largo pelo blanco que, en alguna ocasión, pueden verse entre las rocas. Continuamos recorriendo la senda cerca de la base de la pared hasta que aparece una oquedad: El Forat. Es la singularidad más destacable de esta ruta. Se trata de un pasadizo de unos 25 m, excavado aprovechando la apertura de una gruta en la cara sur de la sierra, y que comunica la vertiente norte y la sur, acortando el paso de un lado al otro. La Altura del pasadizo varía, pero en el punto más bajo rondará un metro. Se puede pasar agachado con más o menos dificultades en función de la envergadura y flexibilidad de cada uno. El paso del sur al norte es ligeramente cuesta abajo. La roca está bastante pulida por el transito que tiene. Hay que tener cuidado con la cabeza: Es muy fácil encontrar resaltes en la roca; sería recomendable utilizar el casco. Pero, desde luego, merece la pena, porque la vista a la salida es, sencillamente, de incomparable belleza. Mientras subíamos hemos tenido puntos en los que nos hemos parado a disfrutar de la vista, magnífica, de los valles y montañas de la Marina, pero en este punto, a la salida del Forat, el expectáculo que ofrece un balcón a 850 m de altura sobre la Costa Blanca del Mediterráneo es difícil de describir. Y si tenemos ocasión de contemplarlo al atardecer, todavía más inolvidable.
Hemos subido unos 250 m y andado unos 3 kilómetros. Todavía queda ruta y encantos. Seguimos la senda, ahora ya en dirección oeste, sin dejar las marcas del PR. Vamos descendiendo levemente. Encontramos zonas muy pedregosas. Al cabo de unos 700 m, encontramos un desvío a la derecha, que conduce a un abrigo prehistórico donde pueden verse (no sin dificultad) algunas pinturas rupestres. Se trata del abrigo de la Ermita del Vicario. La ermita del Vicario está en esa ladera, pero unos 160 m más abajo. Después de visitar el abrigo, que supone una subida extra de unos 60 m, continuamos camino. La senda se ve salteada de rocas y algún “runar”, pedrera en valenciano. Se anda bien y va, prácticamente, en llano. Eso sí, hay que prestar atención para no tropezar con frecuentes salientes rocosos que encontraremos.
Cuando llevamos andados unos cinco kilómetros y medio, aparece a nuestra izquierda en desvío que conduce a la fuente de la Barca y a algunas casas. Ese camino también conduce a Altea la Vieja (Altea la Vella, en valenciano), punto de partida del PR 7 a través de un sendero de herradura de bella factura, recientemente restaurado, y que recorreremos en otra ocasión. Por tanto, dejamos el desvío y continuamos.
Después de alguna señalización vertical, llegamos al segundo punto de interés: El Fort. Se trata de las ruinas de un fuerte construido por Felipe II en el año 1562 para defender las costas de los ataques turcos y piratas procedentes de las próximas costas africanas. El encargado de la construcción fue el arquitecto Juan Bautista Antonelli, que recorrió la costa alicantina al sur del cabo de La Nao, y que encontró este emplazamiento privilegiado desde el que se dominan muchos kilómetros de costa, con agua y buen acceso. Se pueden contar muchas cosas de este castillo, pero ya las contaremos haciendo camino. Fue demolido por orden de Felipe III, en 1612, tan solo, cincuenta años después, al constatar su inoperancia y evitar que fuese utilizado por los moriscos en sus constantes revueltas. Eran tiempos convulsos…
Desde las ruinas del Fort, iniciamos la subida a la cima de Bernia (1.126m). La senda está muy salpicada de piedra. Es cada vez más vertical hasta alcanzar la pared rocosa de la cresta. Progresamos por la roca, a veces ayudándonos de las manos. Encontramos un paso equipado con una cadena, sin dificultad técnica, pero con algo de patio, que es absolutamente desaconsejable a los excursionistas sin experiencia montañera y a los que sufren vértigo. Encontramos, incluso, algún tramo vertical equipado con una cuerda (de dudosa fiabilidad, por el deterioro de la intemperie), que se pasa fácil, y, una vez en la cresta, alcanzamos la cima. Merece la pena el esfuerzo pues la vista es incomparable.
Descendemos con todas las precauciones.
Hay un punto, ya en la senda por la que antes habíamos subido, en la que encontramos una bifurcación a la derecha. La tomamos para atajar un poco y recorrer nuevo camino. Hay mucha piedra suelta hasta alcanzar de nuevo, el sendero marcado PR. En el collado norte de Orenga, un diente montañoso se yergue sobre un profundo barranco: El Aspre, de 912 m. Está a nuestro alcance, pero no es objetivo, y continuamos el sendero. Bordeamos el profundo barranco que deja a nuestros pies la localidad de Callosa de Ensarriá. El sendero es amable y se progresa fácilmente. Alcanzamos otro collado, el de Jalón, y la senda gira a la derecha. Aparece un camino ancho, pero es más bonito y más corto tomar la senda de la izquierda, que nos devolverá al camino ancho un poco más adelante, aunque al principio es un poco resbaladiza, por las piedras sueltas.
Siguiendo el camino, en un par de kilómetros habremos llegado al punto de partida.
Habremos recorrido unos 12 intensos y variados kilómetros, con unos 900 m de ascensión acumulada.
La actividad la catalogamos como de nivel III, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         rutas de larga duración, entre 6 a 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.




jueves, 7 de marzo de 2019

Mapa y perfil de la ruta “La Sagra desde el bosque vertical, por el Collado las Vívoras, a la Ermita de las Santas.”.-

Actividad prevista para el sábado, 16 de Marzo de 2.019.-

Impresionante recorrido montañero. Para quien no la conozca, que sepa que, aunque sin dificultades técnicas, se trata de un reto digno de cualquier macizo montañoso de Alta montaña, que no le dejará indiferente. El que lo conoce, no dudará en volver a emprenderlo.
La Sagra es una sierra y un pico aislado, situados al norte de la provincia de Granada (España), entre los términos municipales de Huéscar y Puebla de Don Fadrique, en los límites provinciales con Albacete y Jaén.
Es el punto más alto de la cordillera Subbética y del Altiplano Granadino; su altitud es de 2.381 msnm.
Con esta actividad pretendemos la ascensión a la cima de esta mítica montaña, por una de las rutas menos transitadas debido a su larga aproximación, pero no exenta de grandes pendientes.
La ruta se inicia en el Cortijo de los Collados de Abajo, donde parte el Camino de los Cortijos Nuevos desde la carretera provincial GR-9100, a, aproximadamente un kilómetro del observatorio astronómico de la Sagra y el hotel “Collados de la Sagra”. Desde este punto cruzamos la carretera para tomar el camino hacia los Cortijos Nuevos, en dirección suroeste. Una vez que hemos pasado cerca de esta aldea, el camino va girando poco a poco en dirección sur. Por el camino, generalmente en buen estado, se progresa rápido. Pasamos cerca del Cortijo del Castillo, donde definitivamente tomamos dirección sur. En algunos tramos, la lluvia forma grandes charcos con abundante barro. A algo más de dos kilómetros y medio, descartamos un camino que cruza. Un poco más adelante se encuentra uno de esos grandes lodazales, y a unos tres kilómetros, descartamos otro camino que cruza el nuestro. Más adelante, otro rodal con barro.
El camino se empina y llegamos al collado Almirez. El cerro que da nombre al collado queda, con sus 1616m, a nuestra derecha. Bajando el collado, el camino hace un giro a la izquierda e inmediatamente, una senda repentina continua en dirección este, ascendiendo con pendiente que va aumentando, a la vez que nos internamos en el Bosque Vertical. También podríamos haber llegado prácticamente al mismo sitio, continuando el camino, pasando el Collado Blanco y desviándonos a la izquierda.
El Bosque Vertical ocupa buena parte de la vertiente noroeste de la Sagra. Es un paraje magnífico por el gran bosque de pino laricio que lo forma. Lo atravesaremos para alcanzar el collado de la Sagra Chica ( 2.027m). Lo de “Vertical” viene por las importantes pendientes de la zona que ocupa. En nuestro recorrido encontraremos pendientes de más del 40% que debemos superar sin sendas claras e, incluso, campo a través.
Desde este collado, ya desarbolado, iniciamos la subida a la cima de la Sagra, y empezamos a disfrutar de las impresionantes vistas. En la arista, el terreno esta llego de grava y rocas. No hay caminos salvo los rastros del paso de todos los montañeros que hemos pasado por allí. Después del último esfuerzo, nada despreciable, para remontar el collado, el ultimo tramo hasta la cima reconforta y nos permite recuperarnos. La vista es sensacional y compensa todos los esfuerzos para subir.
Iniciamos el descenso, salvando escalones de la arista por la izquierda, cara norte, y pasando por la parte superior del Embudo y la Pedrera dirección noreste, encaminándonos hacia el Collado las Víboras. La arista, que será nuestra referencia, adquiere progresivamente más pendiente. A un kilómetro de la cima, lo abrupto y pedregoso del terreno es más que dificultoso. Hay que prestar especial atención porque en esta zona tenemos pasos en los que hay tener mucho cuidado. Es el sitio mas peligroso de toda la travesía. Superado el Collado, encontramos arbolado otra vez y el sendero se hace más evidente y menos pedregoso. A la altura del Peñón Grande de la Peguera, dejamos la arista por la derecha para hacer una amplia zeta que suavice la pendiente. Continuamos el descenso en dirección la Ermita de las Santas, ya en zona boscosa, con muchas menos dificultades. El final de la ruta lo tenemos en el área de recreo y aparcamiento de la Ermita de las Santas Mártires del Monte.
Habremos recorrido unos 16 km, con algo más de 1100 m de desnivel acumulado, por terreno difícil, a veces, y grandes pendientes, aunque sin dificultad técnica.
La actividad la catalogamos como de nivel III+, por el desnivel acumulado, las dificultades del terreno y las grandes pendientes, que supone:
·         Recorridos en Media Montaña
·         Recorridos con desniveles grandes que pueden superar ocasionalmente los 900 m.
·         rutas de larga duración, entre 6 a 8 h.
Este tipo de rutas requieren experiencia en senderismo y buena condición física.